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Antes de comenzar un programa de ejercicios debe realizar una consulta con el médico, quien realizará un examen clínico y de laboratorio a fin de evaluar su control de la enfermedad.
Además es útil un control cardiológico completo (electrocardiograma, prueba de esfuerzo, etc.) especialmente en personas mayores de 45 años. Una vez concluídos los estudios debe programar con su médico la actividad que puede hacer de acuerdo a la edad y situación individual. Es decir, tipo de ejercicio, duración y frecuencia.
Con respecto al tipo de ejercicio, son más convenientes los "aeróbicos", en los cuales se utilizan gran parte de la musculatura del cuerpo. De esta manera se estimula al sistema cardiopulmonar. Se fortalece el corazón, los pulmones y la circulación en general.
La duración y frecuencia dependen de la edad y de la intensidad del ejercicio. Por ejemplo: un jóven puede soportar 2 horas de duración con una frecuencia de 6 o 7 veces de práctica por semana. En el otro extremo, en un adulto mayor, quizás es suficiente una duración de 15 a 30 minutos, 3 o 4 veces por semana.
En todo caso debe evitarse el agotamiento excesivo.
Antes de empezar cualquier ejercicio continuado se debe hacer siempre un precalentamiento y al terminar, ejercicios de recuperación y respiración. Normalmente, 5 a 10 minutos de ejercicios de flexión y extensión es conveniente. Todos los programas se basan en las técnicas de precalentamiento-recuperación, para evitar lesiones.

Vale recordar que los beneficios del ejercicio se obtienen sólo si se practica en forma regular y continuada.

La actividad física junto al plan de alimentación constituyen la base del tratamiento de la diabetes.
Es conocido el efecto beneficioso que, para todos los individuos en general, depara la práctica metódica, regular y continuada de ejercicio. Pero, en el caso de las personas con diabetes adquiere especial importancia porque:

1) Disminuye el azúcar de la sangre
El músculo en actividad necesita energía, la cual la obtiene del azúcar circulante en la sangre (glucemia) y, si el ejercicio es muy intenso, utiliza además el azúcar de los depósitos del mismo músculo o del hígado. Podemos decir que cuando se hace ejercicio el cuerpo "quema" el azúcar más aprisa.

2) Contribuye a controlar el peso quemando calorías y grasas
Esto es muy importante en los diabéticos con exceso de peso. Junto con la dieta, el ejercicio ayuda a adelgazar, puesto que aumenta el consumo de calorías.

3) Disminuye las grasas en la sangre
Está comprobado que el ejercicio disminuye el colesterol y los triglicéridos, y aumenta el colesterol HDL, que es el protector (colesterol bueno). De esta manera disminuyen los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, lo que a su vez, puede retrasar la progresión de la ateroesclerosis y las enfermedades coronarias. Esto beneficia especialmente a los diabéticos con exceso de peso, los cuales tienen una elevada incidencia de estas enfermedades.

4) Mejora la circulación de la sangre y la presión arterial
Disminuye la viscosidad de la sangre, lo cual favorece la circulación, sobre todo al nivel de los miembros inferiores. Esto es importante puesto que las personas con diabetes pueden presentar trastornos circulatorios y además un aumento de la presión arterial. El ejercicio regular ayuda a disminuir la tensión arterial elevada.

5) Fortalece el corazón y los pulmones
Especialmente con la práctica de los llamados "ejercicios aeróbicos" en los cuales se utiliza mucho oxígeno.

6) Mejora la acción de la insulina al nivel de los tejidos
Esto favorece a las personas con diabetes tipo 2 con exceso de peso, en las cuales existe una resistencia a la acción de la insulina al nivel de los tejidos: por lo tanto hay un aumento de insulina en la sangre y un aumento del azúcar. Con el ejercicio mejora la utilización de la insulina, disminuyendo el nivel de azúcar en la sangre, la que puede ser utilizada por los tejidos.

7) Disminuye la necesidad de insulina del organismo
Esto sucede en los diabéticos tipo 1 que dependen de insulina. Con la práctica del ejercicio en forma regular se ha demostrado que disminuye el requerimiento diario de insulina. Es decir, que mejora la respuesta del organismo a la insulina inyectada.

8) Mejora el estado general de salud.

9) Disminuye el estrés otorgando una sensación de bienestar.

Dra. Ilda Nora Márquez
Médica Diabetóloga
Médica de Planta de la División de Diabetología del Hospital de Clínicas, José de San Martín de Buenos Aires. Coordinadora del área de Educación para el paciente diabético.

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