Retinopatía Diabética l l

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Diabetes

Los Pacientes diabéticos deben saber que:

Evolución de la retinopatía

En la etapa inicial de la retinopatía, también llamada retinopatía diabética no proliferativa, los vasos sanguíneos dentro de la retina sufren daños que llevan a la pérdida de líquido, como si se tratara de tuberías en mal estado.

Como el líquido que llevan los vasos consiste en sangre y suero, esta filtración de líquidos se visualiza como edema de la retina y hemorragias pequeñas.

Con frecuencia este edema se forma en la mácula, que es la zona central de la retina, con la cual se distinguen detalles como las letras. Este edema macular dificulta la lectura y el desempeño de labores delicadas que requieren una buena visión.

En una etapa más tardía de la evolución, llamada retinopatía diabética proliferativa, se produce el crecimiento o proliferación de los neovasos sobre la superficie de la retina, hacia el humor vítreo.

Cuando el vítreo se separa de la retina, lo que ocurre más frecuente y tempranamente en los diabéticos que en la población normal, éste tracciona los neovasos, que sangran dentro o debajo del vítreo. Esta hemorragia puede obstaculizar total o parcialmente la visión.

Más adelante, la tracción puede aumentar, separando la retina de la pared ocular, lo que produce un desprendimiento de la retina, con pérdida de la visión, que se hará irreversible si no se realiza una intervención quirúrgica.

También pueden crecer neovasos sobre el iris, ocasionando un aumento severo de la presión del ojo, llamado glaucoma neovascular.

¿Cómo se trata la retinopatía diabética?

Con un tratamiento de láser aplicado en el momento adecuado, disminuyen en un 50% los casos de ceguera.

En la mayoría de los casos, el tratamiento no es necesario, pero ésto sólo lo puede determinar el oftalmólogo mediante los exámenes apropiados. Estos tratamientos son utilizados para tratar de detener la enfermedad, pero no para recuperar la visión. Por este motivo, es fundamental el hecho de diagnosticar a tiempo la necesidad de tratamiento, antes de llegar a una pérdida grave de la visión.

Tipos de tratamiento

Láser: El rayo láser es un potente haz de energía luminosa. Se enfoca sobre la retina y produce pequeñas quemaduras que, en el caso del edema de retina, sellan los vasos dañados, con lo que disminuye la acumulación de líquido.

En el caso de los vasos sanguíneos anormales o neovasos, se aplican cientos o miles de disparos de láser en las áreas periféricas de la retina. Las pequeñas cicatrices que se reproducen, reducen la formación de neovasos.

Si el láser es aplicado en el momento apropiado, se puede desacelerar o detener el ritmo de pérdida de visión.

Vitrectomía: En algunos casos de retinopatía diabética más grave, como ser una hemorragia vítrea que no se reabsorbe o un desprendimiento de retina, el oftalmólogo puede recomendar una vitrectomía. Esta es una intervención microquirúrgica muy delicada y de alta complejidad, en la que se extra el el vítreo lleno de sangre. Con esta cirugía, alrededor del 70% de los pacientes experimentan una mejoría, en general parcial, de la visión.

¿Puede evitarse la retinopatía diabética?

Con control estricto de la glucemia, la aparición o el avance de la retinopatía disminuye hasta en un 80%.

Si bien la mayoría de los pacientes diabéticos desarrollará algún grado de retinopatía luego de 15 ó 20 años de evolución de su enfermedad, a través de varios grandes estudios realizados en Europa y Estados Unidos, se ha comprobado de forma indiscutible que si se controla estrictamente la glucemia, manteniendo sus niveles lo más cerca posible de los límites normales, se disminuye notablemente la aparición y la posterior evolución de la retinopatía.

También se ha demostrado que, aunque no se logre llevar la glucemia a niveles normales, cuanto más baja sea ésta, menor será el número de complicaciones y, por consiguiente, la posibilidad de pérdida de la visión.

Los desequilibrios clínicos, como la hipertensión arterial, la falla de la función renal, el aumento de los triglicéridos y el colesterol, pueden empeorar y acelerar la evolución de la retinopatía.

El embarazo también puede acelerar la retinopatía; por eso, se recomienda un control más estricto, tanto desde el punto de vista clínico como oftalmológico.

¿Cómo se estudia la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética puede estar presente sin que el paciente padezca síntoma alguno; el control debe ser preventivo.

Los pacientes diabéticos deben someterse a exámenes oftalmológicos periódicos, con estudio del fondo de ojo, o sea de la retina.

Este examen debe llevarse a cabo por lo menos una vez al año, si el paciente no padece retinopatía o si ésta es de grado leve. En caso de tratarse de una retinopatía más avanzada, será el oftalmólogo quien determine la frecuencia del examen.

El examen de fondo de ojo debe realizarse con la pupila dilatada y con los instrumentos adecuados.

Sobre la base de los resultados de este examen, se determinará la necesidad de otros estudios, la frecuencia de los controles y la necesidad o no de tratamiento.

El algunos casos el oftalmólogo necesita obtener fotografías en color de la retina, o hace un estudio llamado angiografía con fluoresceína, para determinar el estado de la retinopatía.

Durante este estudio se inyecta en una vena del brazo del paciente un colorante llamado fluoresceína; luego se obtienen fotografías que muestran con gran detalle el estado de los vasos de la retina.

Cuando debido a la presencia de una catarata o una hemorragia no se puede ver el fondo de ojo, se puede realizar una ecografía ocular, que nos informará en qué estado está la retina y si se puede esperar o se debe practicar una intervención quirúrgica.

Consejo Argentino de Oftalmología

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