* La retinopatía diabética puede producir disminución o pérdida de la visión en una gran proporción si la enfermedad no es bien controlada desde el punto de vista clínico y oftalmológico. * La retinopatía diabética no produce síntomas hasta que está muy avanzada. * Mantener la glucemia dentro de los límites normales previene o evita el avance de la retinopatía diabética. * El tratamiento con láser en el momento adecuado puede evitar la ceguera hasta en el 50% de los casos. * Es necesario hacerse al menos un examen oftalmológico anual, con estudio de fondo de ojo y la pupila dilatada. ¿Qué es el ojo? Comparable con una cámara fotográfica, el ojo capta información sobre luces, colores y formas y las convierte en impulsos eléctricos que transmite al cerebro. Este procesa la información y los transforma en las imágenes que nosotros vemos. La capa externa del ojo, de color blanco es la esclera, que equivale al cuerpo de la cámara. La estructura más anterior es la córnea, que es transparente y equivale a la lente de una cámara. La parte de color situada más atrás es el iris que, como el diafragma de la cámara, regula la cantidad de luz que penetra en el ojo, agrandando o disminuyendo el diámetro de la pupila. El espacio situado entre la córnea y el cristalino, que se encuentra detrás del iris, está ocupado por un líquido que recibe el nombre de humor acuoso. El cristalino funciona como una pequeña lupa, que al cambiar de forma y tamaño, enfoca la imagen sobre la retina. La retina equivale a la película de la cámara. Esta recubre por dentro la mayor parte del ojo, como si fuera el empapelado de una habitación. La imagen se forma sobre la retina, que a su vez la transmite a través del nervio óptico hasta el cerebro, donde se procesan las señales recibidas, transformándolas en una imagen visual. La retina recibe el oxígeno y el alimento que necesita a través de los vasos sanguíneos. Una parte importante de estas necesidades es provista por las arterias y venas propias de la retina. El resto le llega a través de la coroides, una estructura comparable a una esponja de vasos sanguíneos, ubicada entre la retina y la esclera. El interior del ojo está relleno por una sustancia gelatinosa y transparente, llamada humor vítreo. Un daño producido en cualquiera de estas estructuras puede llevar a una pérdida más o menos grave de la visión. Es importante tener en cuenta que muchas de estas estructuras se pueden reemplazar mediante técnicas quirúrgicas, como es el caso de la córnea, el cristalino y el vítreo. Pero hay otras que son irreemplazables, como es el caso de la retina y el nervio óptico. Dicho en otras palabras, todo el sistema de enfoque se puede arreglar o cambiar como si se tratara de la lente de una cámara, pero la película, que es la retina, no se puede cambiar. |
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Introducción al problema En los países industrializados, la diabetes es la segunda causa de ceguera legal y la principal en personas de 25 a 74 años. Se calcula que, en nuestro país, existen aproximadamente 1.500.000 diabéticos, de los cuales menos de la mitad saben que padecen esta enfermedad. El riesgo de ceguera en esta población es 25 veces mayor que en la población general. A los 10 años de diagnosticada la enfermedad, hasta el 5% de los pacientes quedan ciegos, y hasta el 33% ven disminuida su visión a la mitad. Estas cifras empeoran notablemente a medida que avanza la enfermedad. Se ha demostrado que, gracias a un control estricto de la glucemia, es posible reducir la aparición y la progresión de la retinopatía diabética hasta en un 80%. También se sabe que con un tratamiento oftalmológico con láser en el momento adecuado se pueden evitar más del 50% de las cegueras, cuando ya se ha instalado una retinopatía diabética avanzada. Mediante tratamientos clínicos y oftalmológicos adecuados, más del 90% de los casos de ceguera por diabetes se podrían evitar. Ello significa que el problema principal es la falta de información, y no la falta de medios. Desde hace unos años se llevan a cabo, tanto en Estados Unidos como en Europa, campañas para difundir entre pacientes, clínicos y oftalmólogos los conocimientos actuales que permiten evitar las complicaciones de la diabetes. En nuestro país, se hace indispensable llevar a cabo una campaña masiva, que llegue al público en general y a los médicos. ¿Qué es la retinopatía diabética? La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes; la misma está causada por el deterioro de las arterias y venas que irrigan la retina y llevan el oxígeno y nutrientes que ésta necesita. Este deterioro determina, por un lado, que se pueda filtrar líquido fuera de los vasos, produciendo un edema o hinchazón de la retina, lo que impide que ésta pueda procesar correctamente las imágenes. Por otro lado, se puede producir una escasez de oxígeno, también llamada isquemia de la retina. Esta isquemia determina que el ojo, en un intento de llevar más oxígeno a la retina, forma vasos sanguíneos nuevos, o neovasos, que son frágiles y sangran con facilidad. Los riesgos de desarrollar una retinopatía diabética aumentan a medida que la enfermedad evoluciona, y dependen en gran parte del control de la glucemia. Hasta el 80% de los diabéticos desarrollan algún grado de retinopatía luego de 15 años de evolución de la enfermedad. |
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